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Pedro J. Tinta en las venas

PRESENTACIÓN DEL LIBRO EN MADRID el 8-V-2008

Buenas tardes a todos. Muchas gracias por acompañarme en la presentación de mi libro, Pedro J. Tinta en las venas.

Quiero agradecer a José Bono y a Raúl del Pozo, que han tenido la gentileza de presentarlo; a David Trías y a Emilia Lope, mis editores de Plaza & Janés, que siempre me han apoyado mientras escribía mi libro y que lo han editado magníficamente; y gracias a Javier Gómez de Liaño, a quien le debo el título, un gran acierto.

Un libro se hace con ayuda de muchas personas. Éste quizá más, porque es un libro muy social. Un libro de investigar, de viajar, pero sobre todo de escuchar y escribir. Quiero agradecer muy sinceramente a todas las personas que me han ayudado, sea concediéndome entrevistas, sea con cualquier otro detalle.

Y entre ellas está Ágatha Ruiz de la Prada, que me recibió con mucha amabilidad en su casa de Mallorca, este verano, y me concedió una entrevista magnífica. O Rocío Fernández, la primera mujer de Pedro J., que no sólo me ayudó contándome muchos detalles de la vida de Pedro J., sino que además me dio buena documentación. También fue muy importante la ayuda de gente de El Mundo, como Fernando Baeta, Antonio Rubio, Casimiro García Abadillo o Jesús Ramos.

Baeta fue certero señalando y analizando los defectos de Pedro J., sin excluir una gran valoración profesional. Antonio Rubio me enseñó El Mundo completo. Este libro quizá sea el último testimonio de la antigua sede del periódico, Pradillo.

Ignacio Amestoy me habló de su “hermano Pedro” y me explicó por qué Pedro J. es “un genio del periodismo”, analizándolo punto por punto.

Federico Jiménez Losantos me demostró lo bien que conoce a Pedro J., y habló sobre él con fuerza y libertad, subrayando lo bueno y lo malo. De sus cartas del director dijo: “Yo si fuera su editor se las prohibiría…”

Enrique Alcat, periodista y experto en comunicación, creyó en este libro sin haberlo leído y lo ha apoyado desde que lo empecé. Y con el escritor y muy amigo mío José Luis Olaizola he mantenido muchas conversaciones sobre Pedro J. y El Mundo. Además, fue la primera persona en leer los primeros capítulos, con los consiguientes ánimos y felicitaciones, por cierto.

No puedo olvidar mis conversaciones con gente como Eugenio Trías, un gran placer intelectual, o Enrique Gimbernat, que me invitó a Chivas y habló con libertad y naturalidad.

Pero aquí es imposible hacer justicia a todos los que me han ayudado para escribir Pedro J. Tinta en las venas.

Por supuesto quiero agradecer calurosamente a mi familia, que ha vivido conmigo este libro, mis padres y mis hermanos, a toda mi familia en general, pero especialmente mi tío Eduardo, que lleva alimentándome con literatura toda mi vida… Todos ellos han puesto su grano de arena.

Subrayo el agradecimiento a mis padres porque llevan toda mi vida apoyándome, en todos los sentidos, y sobre todo como escritor, lo cual tiene mucho mérito. Tener un hijo escritor es como si te cayera un meteorito del cielo.
Raúl del Pozo merece doble agradecimiento. Él me presentó a Pedro J. y es el culpable de que estemos hoy aquí. Desde que lo conozco me ha enseñado mucho y siempre ha estado dispuesto a ayudarme. Raúl se ha convertido en un maestro de jóvenes escritores.

Pero quiero agradecer especialmente a Pedro J. Ramírez, porque es la clave de bóveda de este libro. Pedro J. Tinta en las venas es su biografía, su vida, y por eso considero que este acto también tiene algo de homenaje a su persona.

No puedo citar a todas las personas que han hecho algo por mí y por este libro; hay unas páginas de agradecimientos y remito a ellas, pero sobre todo remito al propio libro: todas las personas citadas son dignas de mi agradecimiento, y algunas que pueda haber olvidado.

Y aunque lo que quiero es recomendarles firmemente que lean el libro, ahora quiero destacar unas pocas ideas:

1.-Pedro J. es un hombre muy desconocido. Sabemos de su vida pública, de sus éxitos, de sus apariciones en prensa, radio y televisión; pero no conocemos al hombre, y gracias a este libro los lectores lo van a conocer mucho mejor.
2.-No puedo olvidar una frase que me dijo su hija María, María Ramírez: “Mi padre es sorprendentemente muy buena persona”. En esa mezcla de “sorprendentemente” y “muy buena persona” se refleja muy bien la personalidad de Pedro J. Es un hombre que lleva mucho oculto, y eso no sólo no lo conoce el gran público, sino muy pocas personas. Y eso oculto que tiene es muy positivo. A eso se refería María Ramírez. 1.-Pedro J. es un hombre muy desconocido. Sabemos de su vida pública, de sus éxitos, de sus apariciones en prensa, radio y televisión; pero no conocemos al hombre, y gracias a este libro los lectores lo van a conocer mucho mejor.
3.-Pedro J. Tinta en las venas es la investigación de una personalidad. Es decir, es un libro sobre periodistas, sobre la comunicación, sobre El Mundo… y por supuesto es la vida de una persona, paso a paso; pero sobre todo es la investigación de una personalidad, de un carácter, el de Pedro J. Ramírez.
4.-Al escribir Pedro J. Tinta en las venas he aspirado al equilibrio, a la ecuanimidad. Pedro J. es un personaje polémico, y aquí hay polémica, pero he procurado siempre mantener una posición intermedia.
5.- David Trías, mi editor, cuando el libro ya estaba terminado, me dijo: “Has encontrado la novela de Pedro J.” Esto no significa que me haya inventado algo, porque todo lo que digo es verdad, pero el lector encontrará que aquí hay una historia, una narrativa y un ritmo novelescoTambién dijo que el libro le recordaba a Truman Capote. No he leído mucho a Capote, pero una prima mía que le encanta dice que eso es “un piropazo”..

Todos sabemos cuáles son los grandes logros de Pedro J. Ramírez. Cuando tenía sólo 25 años ya era columnista de Abc; a los 28 le nombraron director de Diario 16, un periódico al que sacó de la ruina y al que colocó entre los tres primeros del país; más tarde, en 1989 fundó El Mundo, que ahora es el segundo periódico de España, a muy poca distancia de El País, y la labor de El Mundo ha sido clave para destapar muchos escándalos (GAL, Ibercorp, Roldán…) y para informar fielmente a los ciudadanos de lo que ocurría en nuestro país. El Mundo se ha convertido en un periódico esencial de la vida española, y Pedro J., como fundador y director de El Mundo, también es un personaje esencial.

Pero entonces, ¿por qué Pedro J. es un personaje desconocido? Les contaré una anécdota. El pasado verano Pedro J. me invitó a pasar unos días a su casa de Mallorca, un episodio que fue fundamental para el libro. Mientras estábamos en el jardín, con un sol magnífico, y veíamos abajo la famosa piscina, le dije: “La gente no te conoce”. Y él me respondió: “Por eso me pareció este libro una buena idea”.
Allí, en Mallorca, me di cuenta de la verdadera personalidad de Pedro J. Le vi sonreír con naturalidad, constantemente, jovial, mucho más relajado que en El Mundo. Y no se debía sólo a que estaba de vacaciones; estaba en su casa, al lado del mar, descansando, pero manteniendo un contacto intermedio, satisfactorio, con el periódico. Seguía dirigiendo El Mundo, pero a distancia, con el teléfono y a un ritmo mucho menor.
Es cierto que Pedro J. se transforma cuando ve una cámara y un reportero le pregunta, porque vibra con el periodismo y también tiene vocación de hombre público. Entonces ríe, bromea; esa imagen es similar a la de Mallorca, pero no es la misma. Debo agradecerle que me invitara a conocer su vida privada.
Mi libro ha juntado todos los Pedro J. que conocemos: el de El Mundo, el que habla con los poderosos de nuestro país, el de las galas, el de las tertulias de la COPE… el que tiene que diseñar el periódico del día siguiente en una situación de urgencia, como ocurrió cuando murió Umbral, y en el mismo velatorio tuvo que pensar el periódico del día siguiente con Casimiro García Abadillo.
Gracias de nuevo a los presentadores, a mis editores, a Pedro J., con el que he pasado un año intenso y fructífero; y muchas gracias a todos ustedes.
No les quiero decir más, sólo recomendarles que lean Pedro J. Tinta en las venas, porque van a disfrutar mucho y descubrir muchas cosas. Estoy a su disposición. Buenas tardes a todos y gracias por estar aquí.

 

Eduardo Martínez Rico
Puentedeume, 21 de marzo de 2008