Cuentos

Volcán

GENERACIÓN XXI

Los trenes ruedan como grandes gusanos. Paran en las estaciones y los pasajeros salen y entran. La gente va a trabajar.

El hombre perfectamente peinado, gafas y maletín, con gabardina vieja… apoyado junto a la puerta. Parece que sólo sabe ir a trabajar. O la anciana que se aburre por las mañanas y que hace tiempo en el Metro, observando. Y el pequeño pícaro, con una cazadora parecida al cuero. Tiene ojos en el cogote y a más de uno dejará sin cartera. El vagón está lleno.

La anciana empieza a moverse en su asiento. El hombre de las gafas y el maletín… se quita la chaqueta. Una gota se le va derrumbando por la frente. La cazadora del chico está en el suelo.

Y todo el vagón, en un movimiento lento y perfecto, se quita una prenda.

Esta gente no lo sabe, pero esto es igual en todos los trenes del Metro de Madrid. Y no sólo en los vagones: en las escaleras mecánicas, en los andenes… y por las bocas… escapa el calor tórrido.

En el vagón el chico mira a la anciana, la anciana al señor de gafas y éste alrededor. Es ingeniero y sabe que todo tiene una causa.

Una segunda prenda va cayendo de los cuerpos, los abrigos, las chaquetas, los jerseis en la mano… por toda la red. Un movimiento enorme de gente por los pasillos, por todas partes… con el pecho al descubierto. Las mujeres corren en sostén... hombres en calzoncillos, y todos están a punto de perder el control huyendo del Metro, como pulgas en la playa.

¿Por qué este calor asfixiante? Golpean las paredes, rompen los cristales, pisotean los mapas. Un niño salta al andén y el padre no reacciona, mirándolo, como bobo…

Un frenesí corriendo por todo el Metro de Madrid, un volcán… Ahora se vuelca por las bocas, por las alcantarillas. Es un calor como de lava, espantoso, y ese guardia ya se ha quitado la gorra y mira al cielo.

            Tú que lees, ¡escucha! ¿Aún no te has quitado la camiseta?           

 

Eduardo Martínez Rico